En las últimas horas se volvieron a dar pruebas de una práctica que no se reduce a pesar del desarrollo y evolución de los derechos del hombre en la sociedad argentina. La Cooperativa La Alameda y la Liga Argentina por los Derechos Humanos presentaron ante el Ministerio de Trabajo de la Nación una denuncia con supuestas pruebas de trabajo infantil en Mendoza.
Paralelamente, se presentó la requisitoria ante la Justicia Federal de la provincia cuyana.Las imágenes captadas mediante una cámara oculta reflejan una actividad que se desarrolla desde siempre y que tiene a menores, extranjeros y cualquier persona como víctima de explotación, reducidas a extremos niveles de servidumbre, según denunciaron.José, ciudadano boliviano integrante de la Alameda y víctima de trata de personas, fue el encargado de realizar la cámara oculta que volvió a subrayar lo que ocurre cuando la aplicación de leyes básicas no llega a un lugar.
El denunciante contó a Infobae.com que la jornada de "trabajo" comenzó a las cinco de la mañana. Entre los trabajadores había varios menores de entre 6 a 11 años de edad. "Ellos al igual que yo estuvimos esperando que un camión nos recoja para ir a la finca en cuestión -relata José, quien observó cómo niños de 6 años levantaban cajones de hasta 15 kilos como un adulto cualquiera-. Luego, antes de las 8:30 bajamos del camión y comenzamos a trabajar hasta las 12 del mediodía, en donde los que se trajeron comida pueden almorzar".
El denunciante destacó la falta de agua durante toda una jornada que con más de 30 grados se sintió fuerte tras un día de trabajo.
"Sólo los que tenían su fruta o algo traído de sus casas podían comer. Las chicas, menores de 15 años aproximadamente, no tenían un baño para hacer sus necesidades por lo que debían buscar un lugar al igual que los varones". José señaló que los trabajadores que se encargan del llenado de cajones de ajo ganan por cada unidad completada (cajón) sólo cinco pesos el cual se fragmenta en tres pesos por el cortado y dos por el pelado. Cada cajón pesa alrededor de 10 kilos, aunque el denunciante aseguró que puede llegar a mucho más.
El día que José realizó el video, el suelo del distrito de Maipú era azotado por 35 grados. Los menores soportaban las altas temperaturas seguidas del viento característico y el polvo que se levanta en este escenario.
Revivir "la trata"
José es de origen boliviano y llegó a la Argentina en la década del ’90. En búsqueda de una situación mejor, aceptó la propuesta de un “primer trabajo” en el nuevo país pero se trató de una de las tantas formas de trabajo esclavo en las que caen los recién llegados inmigrantes.
Él logró salir de esa condición y se unió a la organización La Alameda, la cual denuncia y persigue a grandes y pequeños “empresarios” que desarrollan organizaciones ilegales de mano de obra barata para producir y comercializar sus productos. En muchos casos, grandes marcas.
"Sentí una tristeza e impotencia tremenda al ver a todos los chicos como estaban. Al ser una persona mayor tuve que soportar el no tener cosas, pero yo puedo soportarlo, pero ellos que son chicos están pasando la misma situación. Pensé que estaba viendo a mis hijos. Yo fui con un motivo pero estoy totalmente destrozado por dentro”.