Los instrumentos tecnológicos en el desarrollo de las tareas en las comunicaciones dan el marco a varias reflexiones especialmente ligadas al valor (?) e importancia del profesional en la materia. Ahora bien, si hablamos de “comunicadores”, aquellos seres que es preparan para llevar a cabo distintos medios y proyectos por los cuales un mismo objeto sea “recepcionado” por varias personas, creo firmemente que los avances en el mundo tecnológico, especialmente el digital son un aporte que no presenta cuestionamiento al valor positivo que esto genera.
Pero, en la clase del profesional Guillermo Bustamante se planteó la siguiente reflexión: ¿qué pasa con el periodista frente a las nuevas tecnologías, no solamente como base para buscar información sino para trasmitirla?, ¿qué ocurre con los profesionales del periodismo ante el avance de esta nueva generación de “entes transmisores de información” que no son formados en las románticas academias de Hemingway o Wolf?
El tradicional periodismo, aquel que vive la experiencia del hecho en sí, que transmite lo que sucede tal cual lo ve, lo oye o lo siente, no ha muerto. Al contrario, ahora son más las posibilidades de transmitir una noticia en tiempo real desde un lugar tanto objetivo como subjetivo. Cualquiera con un celular puede crear y representar la atmosfera de aquello que lo está marcando en el momento. La transmisión es fáctica, depende del celular, pero el relato es del hombre, del periodista y ahí se marca la diferencia.
Sin embargo, grandes periodistas de la gráfica u otros medios se ven ante una encrucijada: lo que ellos hacen, lo pueden desarrollar jóvenes (nativos digitales) que ni siquiera han caminado el lugar de los hechos, pero también pueden transmitir su experiencia recogida de lo que ven en otros medios, como televisión o escuchan por radio.
Los periodistas tradicionales deben conocer y aceptar a la nueva competencia, pero esto no debe ser un sinónimo de desesperanza, sino todo lo contrario. El DESAFÍO de aprehender y aprender nuevas tecnologías para subrayar el arte de la comunicación romántica por varios medios que antes no tenía.
El talento del buen narrador, o periodista, no desaparece ante el uso y la aplicación de los avances digitales. Al contrario, el mensaje puede ser más rico, colorido y sentido. Aunque parezca que cualquiera puede hacerlo, lo que un individuo puede mostrar podría llegar a cambiar una historia. Este video muestra como la pasión por un grupo, como Callejeros, puede dar otro enfoque de una misma noticia.
El público también cambia porque los canales cambian. Pero qué mejor que en vez de llegar a “algunos” se llegue a muchos más por distintos medios. Una comunicación directa en donde el que nos lee puede aportar algo más, desde un dato hasta una crítica.
Ahora bien, el profesional debe saber que el desafío no será fácil: atracción, dinamismo, rapidez, fluidez, entre otras, son las características que debe tener un periodista de las nuevas comunicaciones. Como un tsunami, nunca para y se hace más grande cuanto más avanza. Es justamente, un gran caudal de información.
Creo que el periodismo no murió, al contrario, lo veo más vivo que nunca. Y tampoco creo que cualquier pueda ser periodista, porque no todos pueden ser claros, precisos (lo más objetivo posible), y mantener la atención del lector.
Por todas estas razones, estimo que los desafíos del periodismo son varios pero son muy atractivos, no hacen más que potencializar las posibilidades para los profesionales que amamos la transmisión de la historia misma.